Descripción
En el silencio de mi habitación, rodeada de una suave luz crepuscular, sentí por primera vez que el universo no era un espacio vacío, sino un tejido infinito de energías interconectadas cuyo denominador común era el amor.
Aquella tarde, cuando mis sentidos comenzaron a conocido y mi corazón latía con una intensidad desconocida, comprendí que estaba a punto de cruzar un umbral que cambiaría para siempre mi percepción de la realidad, pero sobre todo mi vida…





